Qué es la
esclerosis múltiple

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad del sistema nervioso central que afecta el cerebro y la médula espinal. En esta enfermedad, el propio sistema inmune —que normalmente nos protege de infecciones— comienza a atacar por error una sustancia llamada mielina, que recubre y protege las fibras nerviosas. La mielina funciona como el aislante de los cables eléctricos. Ayuda a que los mensajes viajen rápidamente entre el cerebro y el cuerpo. Cuando se daña, esos mensajes se interrumpen o se retrasan, lo que provoca los síntomas de la enfermedad.

La EM no es contagiosa ni hereditaria en forma directa, pero puede haber factores genéticos que aumentan el riesgo. También se ha visto que ciertos factores del ambiente, como haber tenido el virus de Epstein-Barr, niveles bajos de vitamina D, el tabaquismo y la obesidad en la adolescencia, pueden influir en su aparición.

Los síntomas pueden ser muy diferentes entre una persona y otra. Algunas personas tienen problemas para ver, caminar o mantener el equilibrio. Otras sienten hormigueo, fatiga intensa o dificultades para pensar con claridad. A veces los síntomas aparecen de forma repentina (llamados «brotes») y luego mejoran. En otras personas, los síntomas empeoran de a poco con el tiempo.

Aunque la EM no tiene cura en la actualidad, existen tratamientos que ayudan a controlar los brotes, retrasar el avance de la enfermedad y mejorar la calidad de vida. Con un diagnóstico temprano, seguimiento médico y un estilo de vida saludable, muchas personas con EM pueden llevar una vida activa y plena.

Síntomas

La esclerosis múltiple puede afectar distintas partes del sistema nervioso, por lo que los síntomas varían mucho entre una persona y otra. A veces son leves y pasajeros, y otras veces pueden ser más molestos o persistentes. Estos son los síntomas neurológicos más comunes:

  • Síntomas motores (de movimiento): Muchas personas sienten debilidad en una pierna o brazo, o notan que les cuesta más moverse con coordinación o equilibrio. Algunas sienten rigidez muscular o movimientos más lentos. Esto puede dificultar caminar, escribir o hacer actividades cotidianas.
  • Síntomas sensitivos (de la sensibilidad): Es muy frecuente sentir hormigueos, entumecimiento (como si una parte del cuerpo estuviera “dormida”) o una sensación extraña como calor, frío o electricidad. A veces puede haber mayor sensibilidad o, por el contrario, sentir menos dolor o contacto en ciertas zonas.
  • Síntomas visuales: La EM puede afectar el nervio óptico, lo que puede causar visión borrosa, visión doble o pérdida parcial de la vista en uno de los ojos. También puede haber dolor ocular, sobre todo al mover el ojo. En la mayoría de los casos, estos problemas visuales mejoran con el tiempo.
  • Síntomas cognitivos (de pensamiento y memoria): Algunas personas notan que se les hace más difícil concentrarse, recordar cosas o pensar con rapidez. Estos síntomas suelen ser leves, pero pueden impactar en el trabajo o los estudios si no se detectan a tiempo.
  • Síntomas esfinterianos (de vejiga e intestino): Es posible tener urgencia para orinar, dificultad para vaciar la vejiga por completo, o pérdidas de orina. En menor medida, también pueden aparecer cambios en el ritmo intestinal, como estreñimiento.

Diagnóstico

El diagnóstico de EM se basa en una combinación de síntomas, examen neurológico y exámenes complementarios. Los médicos usan criterios internacionales llamados criterios de McDonald, que ayudan a confirmar el diagnóstico con mayor seguridad y rapidez.

Según estos criterios, para diagnosticar EM es necesario demostrar que las lesiones del sistema nervioso se han producido en distintos momentos (diseminación en el tiempo) y en distintas zonas del sistema nervioso (diseminación en el espacio). Para esto, se utilizan principalmente dos herramientas:

  • Resonancia Magnética (RM): Es el examen más importante. Permite ver las lesiones o “manchas” de inflamación en el cerebro y la médula espinal. Estas lesiones no siempre causan síntomas, por lo que la RM ayuda a detectar la enfermedad incluso antes de que progrese.
  • Punción Lumbar: Es un procedimiento donde se extrae una pequeña cantidad de líquido cefalorraquídeo (el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal). Se analiza en busca de ciertas proteínas, llamadas bandas oligoclonales, que indican inflamación crónica compatible con EM. Aunque no siempre es necesaria, puede ser muy útil en casos donde hay dudas.